No es blanco nuclear

El pasado día 6 de Enero de 2017, el día de los Reyes Magos, mi vida dió un giro.

Los grandes cambios son así, no te avisan, no los esperas aún cuando los estás esperando. Ayer no estaban y hoy de repente están ahí. Y no hay marcha atrás.

Faltaban dos días para que me bajase la regla y me había prometido no hacerme ningún test de embarazo (TE) antes de tiempo sin justificación. Como cada ciclo, vaya. Pero igual que pasa con los bombones, que si los tienes en casa te los comes y es mejor comérselos cuanto antes para no poder tener más tentaciones (muerto el perro, muerta la rabia), si tenía TE en casa, me los iba a hacer. Punto. Y cuanto antes los gastase, mejor.

Así que me desperté esa mañana sobre las 7:30h, me tomé la temperatura basal como cada día y me levanté para hacer pis. De camino al labavo pensé: “me voy a hacer un test de ovulación (TO) para saber cómo se me marcan a mi los TO justo antes de la regla”. Se dice (se comenta) que los TO pueden servir de oráculo de embarazo cuando un TE todavía va a salirte negativo. No siempre pasa, pero a muchas chicas sí les ha funcionado. En este blog se explica muy bien esta teoría: http://mamacontracorriente.com/%C2%BFadelantan-los-test-de-ovulacion-el-positivo-de-embarazo/

Yo sólo quería ver cómo eran mis TO antes de la regla, para saber a qué atenerme en caso de querer (o más bien de poder) comprobar la teoría alguna vez. Lo cierto es que me había hecho uno hacía dos o tres ciclos y había salido la rayita de test muuuuuy tenue, casi invisible. Pero como me sobraban muchos TO de la última tanda que compré, porque desde que empecé a controlar la temperatura basal ya no los usaba para controlar la ovulación, pensé que antes de tirarlos podía darles algún uso.

Así que abrí mi neceser de la fertilidad y saqué un TO. Y debajo del TO estaba mi último TE ultrasensible (10mlu/ml). Y pensé: “¿Sabes qué? Lo gasto, y así ya no tengo tentaciones de hacérmelo ningún ciclo más; así dejo de ver blancos nucleares a diestro y siniestro.”. Total que hice pis en un botecito, sumergí la tira de TO, luego la de TE y dejé cada uno encima de su sobrecito en horizontal sobre la pica del lavabo. Y me volví a la cama. Ni siquiera esperé unos segundos a que saliesen las líneas de control correspondientes. Daba por hecho que eran las únicas que aparecerían, así que ¿para qué esperar?

Después de vaguear diez minutitos más en la cama, bajo el calor del nórdico, me acordé de los tests y fui al baño. Nada más fijar mi vista en el TO, me llamó la atención lo increíblemente positivo que era. Ni siquiera cuando los usaba para controlar la ovulación me había salido ninguno tan marcado. Muy despacio cogí el TE y casi me da un vuelco el corazón: no era blanco nuclear. Dieciséis ciclos de blancos nucleares sirven al menos para reconocer a simple vista un test negativo… Y este no era del todo negativo. Ahí, a escasos milímetros de la línea de control, había algo. Una sombrita… ¡Ni siquiera eso! Media sombrita siendo muy generosos… Pero yo sabía que estaba ahí.

to_te_positivos_embarazo_semana3

Arriba, TO positivo de One Step, a dos días de la falta. Abajo, TE de One Step de 10mlu postivo muy ténue no captado por la cámara.

 

                                                                                   Arriba TO, abajo TE.

Corrí a la habitación, me planté en la puerta con el TE en la mano y le dije a mi marido “Cariño, CREO que estoy embarazada”. Le hice mirar y remirar la tira de papel una y otra vez bajo diferentes tipos de luz y su respuesta fue “sí, ahí veo otra rayita”.

Yo sabía que la intensidad de la línea de test no importaba, que si aparecía, por clarita que fuese, es que estaba embarazada… Pero aún podía ser una maldita línea de evaporación, porque la verdad es que dejé el test en el lavabo mucho tiempo y no sé en qué momento empezó a marcarse esa línea… Había que ser cautos y repetir el test en un par de días; sólo podía rezarle al universo para que saliese una segunda línea mucho más marcada.

Pasamos ese día sin hablar mucho del tema, pero mirándonos y sonriendo a cada rato. Yo no podía dejar de pensar en esa rayita tan tan tan tenue que ni siquiera se veía haciéndole una foto al TE. Era la primera vez en dieciséis meses que veía un TE así. Mi primer TE que no era blanco nuclear.

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