Semana 10

¡Casi tres semanas sin escribir! ¡Como si no hubiese pasado nada! Voy a excusarme diciendo que estaba en modo standby, esperando a que saliese el sol. Por fin ha salido, y ahora estoy en modo on y puedo escribir.

La última vez que escribí estaba en la semana 7 y aún ni siquiera habíamos visto a nuestro pequeño gran bollito. ¡Cuántas cosas han pasado desde entonces! Bueno, igual no tantas… Vaaaale… Pero sí han pasado cosas importantes.

La primera y más importante, como ya he dicho: pudimos ver y escuchar a nuestr@ hij@ por primera vez en la semana 8+3. Y, tal y como dice todo el mundo, fue muy emocionante. No nos saltamos ninguno de los tópicos del momento: yo llorando con el ecógrafo dentro, el padre alucinando y haciendo la broma de “se parece a mi”… Y, aunque me lo habían dicho muchas amigas, lo había leído en muchos blogs y páginas web, me lo había imaginado mil veces… Nada se puede comparar a lo que se siente en ese momento. Te lo explican, pero cuando lo vives es como si nadie te hubiese prevenido. Es muy fuerte. De repente te meten un aparato en la vagina y al momento aparece tu útero, ese que siempre habías visto vacío en las ecos de revisiones anuales (y pruebas de infertilidad en mi caso), y descubres una masa pegadita a la parte superior, con un aro clarito rodeándola… Y encima esa masa no es solo una judía o un guisante: ¡le ves forma! Ya asomaban sus bracitos y piernecitas y ambos fuimos capaces de verlo antes de que nos lo dijese la doctora. El climax llega cuando le da a un botón y de repente empieza a oirse: “PUTUPÚM – PUTUPÚM – PUTUPÚM…”, súper alto, súper rápido. El corazón.

Bueno, no puedo descrirbirlo con más palabras, porque sobran. Este es nuestro bollito:

bollito_83_bajares

Ecografía semanas 8+3.

Con 1’87cm nos confirmaron que la edad gestacional era la que pensábamos, de momento. Supongo que esto aún pueden cambiarlo en la siguiente eco, no lo sé. Y nos dijeron que estaba todo como tenía que estar para esa edad gestacional, es decir, bien. Y, por cierto, qué útero más mono, ¿verdad?

A parte de la eco, lo que ha pasado es que sigo con ascos, sobre todo muchos por la tarde-noche, pero yo creo que es porque por la mañana estoy más entretenida ahora que hace sol y calorcito, y cuando se va el sol y viene el frío me pongo más de mal humor. Sea como sea, sigo siendo incapaz de comer sano. Intento comer más equilibrado que cuando empezaron los ascos, pero siguen cayendo marranadas aquí y allá. ¡Espero poder evitarlas ya pronto!

Más cosas que han pasado: ya tenemos nombre de niña y de niño. ¡Bieeeen! El padre dice que va a ser niña, tiene esa intuición. Yo no tengo intuición ninguna, soy demasiado indecisa como para mojarme tanto. Y no tenemos preferencia: recibiremos con tanta ilusión la noticia de un niño como la de una niña. Lo que me gustaría es recibir ya esa noticia, porque me parece que aún nos quedan muchas semanas para saber. No saber, no me gusta. ¡Ah! Y los nombes son… Iago y Marina. ¡Veremos a ver en qué queda!

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