Cuando la envidia no te hace mala persona

Que la envidia es mala nos lo enseñan desde bien pequeños. No se debe tener envidia; que te llamen “envidios@” no es un piropo.

Yo he descubierto que, como en todo, hay excepciones que confirman la regla.

Durante el año y pico que duró mi búsqueda, sentí envidia; mucha; y muchas veces. Cuando llevas mucho tiempo intentando quedarte embarazada y te enteras de un embarazo flash ajeno es inevitable sentir envidia. La primera vez que te pasa te sorprendes de albergar ese sentimiento e intentas ocultarlo por todos los medios. Qué vergüenza, sintiendo envidia de tu mejor amiga/vecina/prima… Una vez pasado el bochorno del disimulo, te sientes fatal. Eres muy mala persona, punto. No hay más. Sólo cuando empiezas a relacionarte con gente en tu misma situación, te das cuenta de que no eres la única bruja que anda por ahí suelta y que, al fin y al cabo, no lo puedes evitar, y no eres mala persona.

Poco a poco vas aprendiendo que no hay por qué disimularlo (aunque está bien suavizarlo, tampoco es plan de convertirse en la aguafiestas de todas las buenas noticias del grupo), y personalmente creo que es bueno compartir ese sentimiento con tus amigas embarazadas, porque si de verdad son tus mejores amigas te van a entender. Si alguna te juzga y se enfada porque no te estás alegrando por ella y por ser una ENVIDIOSA, una de dos: o no es tan amiga tuya como pensabas, o simplemente no es capaz de ponerse en tu piel (cómo va a hacerlo, si ni quiera sabe lo que es un TO, un pico de LH o una temperatura basal).

Lo importante es que una misma no se torture: pues sí, eso que sientes cuando te enteras de que alguien se ha quedado preñi con dos pestañeos, es envidia; pero, hija, date esa licencia al menos. Sientes envidia, pero eso no significa que no te alegres, sobre todo cuando la noticia es de alguien muy querido. Te alegras y quieres ser parte de ese proceso. Aunque, ojo, si no te sientes capaz de involucrarte mucho en “ese proceso” en algún punto, no pasa nada. Hay que darse también permiso para tomar distancia cuando una lo necesite. Faltaría más, encima de lo que nos ha tocado vivir, no va a hacerse una misma el harakiri solo por demostrar que es una gran amiga. Que eres una gran amiga, eso ya lo sabe la que está embarazada, y quizá es ella la que en este momento debe ceder y entender tu distancia (y tu envidia).

Yo he tenido la suerte de que nadie me ha juzgado en este tiempo. Mis súperfértiles amigas me han entendido en cada momento, incluso cuando les he llegado a decir que no quería celebrar mi cumpleaños con ellas porque estaban todas con bombo mientras yo esperaba un milagro. Al final sí lo celebré con algunas de ellas… y pude dar la (inesperada) noticia de que por fin estaba embarazada 🙂

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