Semana 24: conociendo a Carlos González

Hoy he entrado en la semana 24, lo cual significa que quedan sólo 3 para pasar al tercer trimestre (¡¡¡¡¡saltito de emoción!!!!!). Y además hoy he ido a una charla del famoso pediatra y escritor Carlos González, organizada por la asociación de apoyo a la lactancia de mi zona, Maresmar.

Vamos a empezar con los cambios de las últimas semanas. Desde el último post, la barriga ha seguido creciendo. Mucho. Mis amigas me dicen que es muy grande para estar de tan poco. Mi explicación es que como soy delgada y estrechita, pues Marina tiene poco espacio dentro y la barriga tiene que salir hacia fuera por fuerza. Eso, y que en la semana 21 la niña estaba en percentil 89% de crecimiento. No quiero hacerle mucho caso a esto de los percentiles y no pensaba que empezaría tan pronto a hablar en este idioma hasta ahora desconocido, pero es que percentil casi 90%… ¿Cuánto vas a pesar cuando nazcas, hija?

Lo de los percentiles no sabía mucho cómo iba, pero una vez me lo han explicado es bien sencillo: es una manera de medir el crecimiento de tu hijo en comparación a la media. Un percentil 50% correspondería a lo “normal”. Un percentil de 89% como le salió a mi Marina en la eco de la semana 21, significa un crecimiento muy por encima de la media para ese momento. Pero, como decía, no quiero hacerle mucho caso a esto, porque los niños pueden estar una semana en percentil 90% y a la siguiente haber bajado al 20% sin ningún problema. Pienso yo: mientras el niño esté sanote, qué más dará un pocentaje…

En cuanto a cómo me encuentro, me encuentro fenomenal. No tengo ninguna queja. Ya no tengo tantísimo sueño como antes, como mucho y de todo, no me duele nada… La única mini-molestia que podría destacar sería que por las noches ya me noto mucho el peso de la barriga y necesito siempre poner un cojín debajo. Pero ya está, ese es el mayor problema del momento. Ah, y otra cosa que he leído que es normal pero que preguntaré a la matrona o al gine el próximo día: a veces noto como un ardor en un ladito de la barriga… Como un escozor muy fuerte, como si me estuviesen quemando con algo, pero si me lo miro no tengo nada en la piel: ninguna rojez, ni eccema, ni sarpullido… Así que lo atribuyo a lo que he leído por internet: que es una sensación normal debido al estiramiento de la piel. Así que nada, ando todo el día aceite para arriba y aceite para abajo, y solucionado.

Otro cambio (externo a mi) de estos últimos días es que la habitación de Marina va cogiendo forma. Ya tenemos la cajonera que nos faltaba (que además es cambiador, lo cual no era indispensable, pero ya que está ahí…) y así hemos podido organizar el resto de cositas a su alrededor: la cajonera-cambiador, el armario, 3 estantes de pared y dos baúles de mimbre. Por ahora el espacio para el “rincón blando” a nivel de suelo lo ocupa un mini moisés que nos han prestado, que creo que estará más tiempo en el salón que ahí. En Julio (aprovechando las rebajas) lo vestiré todo y ya tendremos la habitación lista.

¡Carlos González! Maravilloso escritor y pediatra (o al revés) que está a favor de la crianza natural. ¿Y qué es esto de la crianza natural? Me lo preguntan mis amigas cada vez que las veo y la verdad es que me cuesta mucho definirlo, así que voy a hacer un corta y pega de una frase muy corta y clara que vi ayer en el blog De Monitos y Risas:

“En esto de la “Crianza con apego”, natural, instintiva… Como quieras llamarla, hay una única base común: cercanía para ser capaces de responder rápida y adecuadamente a las necesidades de nuestro bebé.”

Total, que este pediatra ha escrito varios libros sobre este tema y me encanta todo lo que dice. Básicamente no te dice nada que no puedas deducir por tu cuenta, en el fondo esto de la crianza natural es, como bien me explica mi marido sin haberse leído ni un solo libro, ni blog ni nada, criar siguiendo tu instinto más natural. Lo que es natural tiene sentido y lo que no, no tanto. No quiere decir que otras opciones sean malas, porque cada mamá y cada papá deben encontrar la manera de criar que les resulte mejor a ellos, porque así será lo mejor para su bebé. Pero a mi me parece que es más natural dar el pecho que una leche de fórmula (y darlo mientras tu hijo lo solicite, no con fecha de caducidad), dormir con tu bebé que dejarlo solo en su habitación, cogerlo cuando llora que dejarlo llorar, alimentarlo cuando lo solicita que marcarle unos horarios estrictos, calmarle con el pecho que con un chupete de plástico, llevarlo pegadito a ti con un foulard o mochila que en un carro…

Repito en un párrafo a parte para que no haya malos entendidos: conozco muchas mamis que siguen otras maneras de criar totalmente opuestas y me parece perfecto. Conozco a sus hijos criados de otras maneras y son bebés sanísimos, felicísimos y sin ningún tipo de problema psicológico aparente. Si a ellas y a sus parejas y a sus bebés les funciona, entonces es que son maneras totalmente válidas y yo no soy nadie para meterme en eso.

Pero para mi bebé quiero ese otro tipo de crianza que he descubierto en los libros de Carlos González, y por suerte mi marido y yo estamos 100% de acuerdo en eso, que ya es mucho, jejejeje.

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